Mónica Ospina nace en la ciudad de Medellín, Colombia, el 6 de noviembre. Hija de padres cristianos quienes inculcan en ella el amor a Dios y a la música desde muy temprana edad. Es así, que desde muy pequeña comienza a participar en actividades musicales de la Iglesia y la escuela.
Su vida gira en torno a la música, sin embargo, su propósito al terminar sus estudios escolares, desea ir a la universidad para estudiar nutrición, pero tras participar en un festival nacional de canto en el año 2005, obtiene una beca para estudiar música y es así como inicia sus estudios académicos en música en el mismo año en la Corporación Universitaria Adventista de Medellín en Licenciatura en Música, continuando con éstos en la Escuela de Artes con énfasis en canto lírico en la misma ciudad y finalmente adelantar sus estudios en maestría en canto en la Universidad de Antioquia en la misma ciudad.
Después de recibir su título, recibe la propuesta de comenzar a enseñar y descubre que en la enseñanza encontraría su segunda pasión; entre tanto, seguiría desarrollando su carrera como cantante.
Desde la edad de 15 años participa activamente en diferentes grupos musicales y coros de la ciudad, desarrollando así mayormente sus conocimientos en el arte, sin embargo, guarda en su mente el deseo de hacer algo más en lo que pudiese servir y ayudar mejor a las necesidades de las personas que la escuchan.
Es en ése momento, después de días de oración y reflexión; que finalmente toma la decisión de dedicarse tiempo completo al evangelismo musical y esto la hace identificarse con las palabras del profesor de arte Judson Van De Venter:
“Por algún tiempo, estuve luchando entre el desarrollo de mis talentos en el campo del arte y en dedicarme por tiempo completo en el trabajo evangelístico. Al final, la hora crucial de mi vida llegó y me rendí por completo. Un nuevo día se introdujo a mi vida. Me convertí en un evangelista y descubrí en lo profundo de mi alma, un talento hasta ahora desconocido para mí. Dios tenía oculta una canción en mi corazón, y tocando un suave acorde, me hizo cantar una canción que jamás había cantado…”
Compositor del himno Salvador a ti me rindo (I surrender All) 1896.
Darse cuenta que no era la única persona que había tenido que tomar ésa difícil decisión, le dá gran aliento y firmeza para continuar con el propósito que Dios le ha señalado en ser colaboradora de su obra junto con todos aquellos que también anhelan pronto ver que ¡Jesús regrese!
Actualmente se desempeña como evangelista musical de tiempo completo, y en sus tiempos libres continúa dando clases de canto.